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Existe una filosofía acerca del
comportamiento del radioaficionado en el aire cuyo
origen se pierde en la historia de la propia radio y
que sobrevive en la actualidad con la misma fuerza
que en los tiempos heroicos. Se trata de la actitud
y aptitud de los radioaficionados para cuidar y
vigilar por sí mismos el cumplimiento de las normas
en las bandas propias. A lo largo de los años, los
radioaficionados se han distinguido por su capacidad
para velar por el orden en la práctica operativa y
en el desarrollo de las habilidades técnicas. Es una
tradición que debe continuar y que probablemente se
fundamente en el orgullo de las cosas bien hechas,
de camaradería y de preocupación por el bien que
siempre ha distinguido al radioaficionado de todos
los tiempos. Para muchos la radioafición es más que
un mero pasatiempo.
Por lo tanto:
1.
Los radioaficionados en situaciones normales
sólo pueden hablar con las estaciones de
radioaficionados de todo el mundo que se capten en
cualquier momento del día o de la noche, por
supuesto que esto incluye a todos los colegas de los
países extranjeros a menos que la administración
nacional lo hubiese prohibido expresamente (todavía
existen algunos países en el mundo cuyo gobierno no
permite las radiocomunicaciones con gente de otras
nacionalidades).
2.
En los tráficos a terceras personas no se
pueden aceptar remuneraciones algunas por las
transmisiones del tráfico; no tan solo dinero, sino
incluso cualquier clase de compensación, incluido
materiales o servicios.
3.
Las estaciones de radioaficionados tienen
prohibido transmitir música.
4.
Está prohibido utilizar un vocabulario
obsceno, indecente o irreverente.
5.
No está autorizada la utilización de códigos
o cifrados que oculten el significado de la
transmisión.
6.
Ningún radioaficionado, debe causar
interferencia maliciosa a ninguna otra
radiocomunicación.
7.
El radioaficionado no debe transmitir jamás
señales falsas o engañosas, como las llamadas de
socorro cuando no exista la emergencia. |